Delta, paraíso que embruja, místico a veces salvaje otras, agresivo hasta cruel, diferente y misterioso siempre aún antes de la historia.
Lugar de sueños, de trabajos sin medida.
La maraña de sus riachos fue escondrijo de pícaros en ocasiones o espacio de comercio ilegal en otras pero, siempre de enormes esfuerzos y trabajo para sus habitantes.
En este delta en permanente transformación y crecimiento, único en el mundo por sus características y bellezas inigualables un personaje se destaca, navega por sus riachos, trabaja en sus albardones, controla la maleza, abre zanjas y sangrías, construye endicamientos, taludes, protege las costas, cultiva, foresta y lucha, lucha con el río en bajamar o creciente. Desafío constante, diario, pero eligió ese lugar para vivir donde el verdadero dueño es el río y allí construyó su casa.

Ese personaje tesonero por demás es el ISLEÑO y su familia.
Lejos en la historia supo trabajar rudo con la leña virgen y el carbón para la Ciudad de Buenos Aires, siguió con la madera y los frutales. Época de brillo donde los isleños lograron especies nuevas en duraznos, ciruelos, manzanos y cítricos.
No se conformó el isleño, con la fruta trabajó el mimbre, el formio y el junco.
La belleza exclusiva del paisaje atrajo al visitante, el turismo sentó sus reales y fue atendido. Aparecieron recreos, lugares de descanso, deportes náuticos. Se multiplicaron las embarcaciones, los astilleros y talleres.
Sin energía eléctrica, sin comunicaciones, escasos transportes públicos no amilanaron al isleño, voluntad nunca le faltó, siguió dándole duro.
En los últimos años algo se ha mejorado, ahora hemos contaminado el río, no alcanza el filtro de barro y lo obligamos a surtirse de agua potable en la ciudad.
El isleño tiene identidad propia que se la da el paisaje en el que vive.

El 31 de octubre es una fecha muy especial y el isleño que se encuentra muchas veces sólo ansía reunirse y festejar. Lo ha venido haciendo por muchos años y se fueron desafiando en esas reuniones a realizar el pelado de mimbre a mano, el corte del rollo (con tronco de álamo) compartir el asado, el baile, las actividades deportivas y la exposición y venta de productos artesanales, riquísimos dulces caseros y diversas artesanías con elementos del delta.
El 31 de octubre de 1936 se realizó el Primer Congreso de Productores Isleños
El día 28 de septiembre del año 1937, en La Plata, Buenos Aires, se promulgó el decreto Nº 40/1937.
En el documento, el Poder Ejecutivo consideraba que el extraordinario desarrollo del trabajo en la zona del Delta había sido posible gracias a un esfuerzo admirable e individual de parte de quienes habitan el Delta, quienes también debieron enfrentarse a obstáculos de todo tipo y de la más compleja naturaleza.
También tenía en cuenta que había llegado la oportunidad de prestar atención a los problemas socioeconómicos de las islas del Delta del Paraná.

El artículo 5º decía: “Que el patriótico empeño de los cultivadores del Delta es digno de ser públicamente reconocido y estimulado, no solamente como acto de estricta justicia sino también como antecedente determinante de nuevos y proficuos beneficios.“
En el documento, el Poder Ejecutivo designaba, en el primer artículo de ese mismo decreto:
Instituír el “Día de los Isleños”, destinado a rememorar el digno esfuerzo de los pobladores de las islas del Delta del Paraná y a rendir el justo homenaje a los hombres que en esa forma, consagran sus sanas energías al progreso de esa portentosa zona de la Provincia.
Por tal motivo se decretó el “31 DE OCTUBRE DÍA DEL ISLEÑO” reconociendo así el valor de esas familias que trabajan, viven, sueñan, disfrutan de su lugar, orgullosos del mismo.
El Recreo Crovetto a orillas del río Paraná fue durante muchos años el lugar de encuentro de todas las familias isleñas en una magnífica celebración.

“El Día del Isleño” cambió el lugar y las formas, pero debe resistir el espíritu y el reconocimiento de toda la comunidad.
Por lo expuesto el Instituto de Estudios Históricos del Partido de Tigre ofrece por este medio un reconocimiento sencillo a todos los habitantes permanentes de las islas, de todos los tiempos, por su esforzada vida y su lucha constante, por mantener el “DELTA” auténtico y vivo.
“MUCHAS FELICIDADES A TODOS LOS ISLEÑOS”
Fuente: Instituto de Estudios Históricos del Partido de Tigre



