En apenas diez días, Sebastián Rovira ya pasó por las 11 localidades del distrito. Sin actos masivos ni escenografías, apuesta a caminar de sol a sol para escuchar a los vecinos cara a cara.
Sebastián Rovira decidió encarar la campaña electoral de una forma distinta: durante 40 días seguidos recorrerá los barrios de Tigre sin atriles ni discursos, con la premisa de escuchar más y hablar menos. En los primeros diez días ya pasó por las 11 localidades del distrito, y asegura que la respuesta de los vecinos lo impulsa a seguir caminando hasta el último día.
“Hay dirigentes que se filman cinco minutos y se van. Nosotros arrancamos a la mañana y seguimos hasta la noche, caminando de verdad”, explica Rovira. Su campaña no tiene actos ni “mesitas”, sino urnas gigantes que lleva a cada barrio para que los vecinos puedan dejar allí sus quejas, ideas y propuestas.
En cada recorrida lo acompaña un equipo diverso, que combina juventud con experiencia territorial. En el diálogo con comerciantes, trabajadores y familias, el diagnóstico se repite: caída en las ventas, aumento de tarifas, problemas con alquileres y preocupación por el crecimiento desordenado del distrito.
“Mientras Milei ajusta y Zamora mira para otro lado, la gente nos dice que no llega a fin de mes, que le aumentan los alquileres, que no puede pagar la luz. Estas caminatas son para llevar esas voces al Concejo”, asegura Rovira.
Además de su presencia en los barrios, el candidato se destaca por su fuerte impacto en redes sociales, donde lidera en interacciones entre los postulantes locales. “No hacemos redes para la selfie: hacemos redes para que la gente participe y diga lo que piensa. La política cambió y para nosotros es muy importante escuchar la conversación en el territorio digital”, resume.
El objetivo de Rovira es claro: caminar Tigre durante 40 días consecutivos y reunir, en sus urnas ciudadanas, las verdaderas prioridades de los vecinos.

